La Organización Mundial de la Salud advierte que millones de mujeres mayores de 50 años enfrentan problemas de salud mental como ansiedad, depresión y estrés en silencio, sin buscar apoyo profesional. Este fenómeno, conocido como “epidemia de silencio”, se debe a barreras culturales, estigmas sociales y la normalización del envejecimiento como sinónimo de malestar inevitable.
Según una encuesta, casi 2 de cada 3 mujeres mayores de 50 años reportan síntomas de ansiedad, agotamiento y cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, la mayoría no busca atención profesional por miedo a ser una carga para otros o sentir que deben mostrarse fuertes.
La falta de atención médica o terapia no solo afecta el bienestar de estas mujeres, sino también su autonomía, salud física y su inserción social activa. Es necesario ampliar el acceso a servicios de salud mental dirigidos a personas mayores y reducir el estigma en torno a la salud mental.
Algunas recomendaciones incluyen:
– Crear espacios seguros para hablar sobre emociones y dificultades
– Implementar políticas públicas que incluyan la salud mental como parte integral del bienestar en la tercera edad
– Promover redes de acompañamiento y apoyo social para detectar signos tempranos de malestar emocional
Es hora de romper el silencio y abordar la salud mental de las mujeres mayores como un tema prioritario.


