Andy Burnham asumió este lunes como primer ministro del Reino Unido, luego de que el rey Carlos III le encomendara la formación de un nuevo gobierno. Con su nombramiento se convirtió en el séptimo jefe de gobierno británico en la última década.
El exalcalde de Manchester llegó al cargo respaldado por 379 diputados del Partido Laborista de los 403 que integran la Cámara de los Comunes.
En sus primeras horas al frente del gobierno, Burnham sostuvo una llamada telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante la conversación señaló que la defensa del Reino Unido y de sus aliados será una de las prioridades de su administración. También reiteró el respaldo de su gobierno al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, manteniendo la política exterior aplicada por la administración anterior.
En el ámbito interno, el nuevo primer ministro presentó un plan con horizonte de diez años para atender el incremento en el costo de la vida y fortalecer la economía de las familias británicas.
La propuesta contempla cambios en el sistema educativo, acciones para impulsar la industria, la construcción de vivienda social y programas enfocados en reducir la población que vive en situación de calle.
La llegada de Burnham también estuvo acompañada de una reorganización del gabinete: John Healey fue designado al frente del Ministerio de Finanzas en sustitución de Rachel Reeves, mientras que Ed Miliband asumió la cartera de Relaciones Exteriores en lugar de Yvette Cooper. Por su parte, Shabana Mahmood permaneció como titular del Ministerio del Interior.
La transición de gobierno ocurrió un mes después de la renuncia de Keir Starmer, quien dejó el cargo tras enfrentar una caída en el respaldo político de su partido y resultados adversos en las elecciones municipales. Tras la designación de Burnham, líderes europeos como Ursula von der Leyen, Friedrich Merz y Emmanuel Macron expresaron su disposición para “fortalecer la cooperación entre el Reino Unido y la Unión Europea”.


