Lo que para muchos sería un juego de salón terminó convirtiéndose en un desafío digno de los récords mundiales. David Rush, conocido por acumular marcas Guinness, consiguió atrapar 20 aviones de papel con la boca en apenas 60 segundos, con la ayuda de su sobrina Ali, de 13 años.
El intento se realizó en Stanley, Idaho, Estados Unidos, y quedó registrado por Guinness World Records. La hazaña superó la marca anterior de 17 aviones, aunque detrás del resultado hubo bastante más práctica de lo que podría imaginarse.
Rush explicó que había considerado el reto años atrás, pero lo abandonó temporalmente porque las puntas de los aviones de papel podían lastimarlo al impactar contra su rostro. La solución fue modificar el diseño para que los aviones tuvieran una nariz menos puntiaguda y fueran más seguros durante los lanzamientos.
Para conseguir la marca, su sobrina se encargó de lanzar los aviones mientras él intentaba atraparlos directamente con la boca. Ambos practicaron durante horas para coordinar la trayectoria, la velocidad y el momento exacto de cada lanzamiento.
El primer intento oficial terminó con 14 aviones atrapados, por debajo de la marca que buscaban superar. Sin embargo, en el segundo consiguieron completar 20 capturas antes de que terminara el minuto.
El logro también representó el primer título Guinness para Ali, quien ayudó a su tío a convertir un sencillo juego de papel en una prueba de precisión y coordinación.
Aunque parece una ocurrencia improvisada, el reto demuestra que incluso las actividades más simples pueden convertirse en competencias extraordinarias cuando alguien decide llevarlas al límite.


